5 hábitos para ser una mujer feliz

Con estos hábitos podrás convertirte rápidamente en una mujer más feliz de lo que te puedas imaginar.

Vivimos en un mundo en el que parece difícil ser una mujer feliz.

Culturalmente, seguimos sometidas a una educación en la que se nos dice que nuestros lugar es el hogar, con los hijos.

Por otro lado, las tendencias de la cultura actual nos impulsan a tener una carrera y ser exitosas.

Estamos sometidas a un estrés constante, y de pronto, este equilibrio entre vida personal, de pareja, familiar y carrera laboral parece imposible. 

Olvídate de ser una mujer feliz. Terminas conformándote con sobrevivir.

Lo cierto es que, durante mucho tiempo, mi vida fue una constante lucha para buscar el equilibrio que yo quería, y siempre parecía que por más que intentaba, no lograba mucho.

Cuando un área de mi vida iba bien, todas las demás parecían empeorar.

♥︎ Pero yo quería ser una mujer feliz. Quería una vida en equilibrio. Y no me iba a dar por vencida. ♥︎ 

Así es que después de mucho tiempo, de probar con varias estrategias, de hacer ajustes, de descartar ideas y hábitos viejos, encontré hábitos que finalmente cambiaron mi vida.

Me convertí en una mujer feliz. 

Por eso, con gran confianza te presento cinco hábitos que si logras incluir en tu vida diaria, te harán una mujer feliz, sin importar lo que esté pasando en tu vida.


Cómo ser una mujer feliz con estos cinco hábitos

Atiéndete primero

Las mujeres, por naturaleza, cometemos un grave error: pensamos primero en los demás, aunque nosotras no estemos bien.

Me tomó tiempo darme cuenta de que si yo no estaba bien, si yo no era una mujer feliz, no podía hacer felices a los que estaban a mi alrededor.

Por eso, ahora, me atiendo primero. 

Para las que son mamás, como yo, puede parecer extraño. Pero si realmente amas a tus hijos, te darás cuenta de que la única forma en que puedes hacer tu trabajo es estando bien primero.

Al iniciar mi día, me dedico a mi primero. Hago un poco de ejercicio, yoga, camino, o me dedico a leer algo que me inspire y me llene el alma. 

Después de eso, estoy lista para atender a los demás, pero solo cuando sentí que me permití apapacharme lo necesario.

Perdona y olvida

No hay nada que consuma más energía y te enferme más rápido, que guardar rencores.

Vivimos en un universo regido por nuestros pensamientos. Estos, controlan nuestras acciones. Y nuestras acciones, forman nuestra vida.

Si te sientes resentida, actuarás de maneras resentidas. Y lo único que generarás son situaciones de más resentimiento, dolor y odio.

Suelta todo el daño del pasado. Puedes ir a terapia, meditar, hacer ejercicio, o una combinación de varias cosas, como es mi caso.

Yo empiezo mis días con actividad física leve (no más de veinte minutos), hago dos sesiones de meditación a lo largo del día y hago rituales de perdón, como el Hoʻoponopono.

En la medida en que logres perdonar y olvidar el daño, te darás cuenta de que eres una mujer feliz, todos los días.

Ama “bien”

Tal vez te parezca extraño esto de amar “bien”. ¿Cómo sería amar bien?

Tenemos una idea del amor bastante equivocada. Que si amamos a alguien, tenemos que entregarnos por completo, cambiar, sacrificarnos, y muchos otros conceptos que deberían ser caducos en nuestra época.

Amar bien implica entender que somos individuos. Todos somos importantes, pero el amor debe empezar por una misma.

Por esa razón, si estás en una relación, asegúrate de no estar sacrificando tu personalidad, tu mundo, tus hobbies, tu salud, con tal de estar acompañada.

Tampoco permitas que tu vida gire exclusivamente alrededor de tus hijos. Una cosa es que sean tus hijos y que los ames, y otra que no entiendas que una cosa es “tu vida” y otra “la vida de tus hijos”.

Amar bien implica darle a cada uno su lugar y su importancia. Ámate tú primero, y ama correctamente a todos a tu alrededor. 

Tu pareja necesita tiempo y espacio para tener su vida, y no necesitas desvivirte por él para ser amada.

Tampoco debes dejar de lado todo lo que amas para que tus hijos puedan tomar clases de tenis, de baile, de arte, de matemáticas, etc.

Y recuerda que todos somos libres de tomar decisiones. Pero también, debemos responsabilizarnos de las consecuencias de esas decisiones. 

Si tu cocinaste para tus hijos y ellos deciden que no quieren comer lo que preparaste, no corras a prepararles otra cosa. Acepta que tú ya hiciste tu trabajo, y los demás deben elegir cuáles serán las consecuencias de sus decisiones.

Enfócate en lo bueno

A veces nos obsesionamos con planear, desear, conseguir, resolver, tener más en la vida. Y nos olvidamos de disfrutar la vida que tenemos. 

Estés pasando por lo que estés pasando, siempre hay algo bueno que puedes agradecer de tu vida. Siempre puedes decidir ser una mujer feliz simplemente por existir.

Seguramente tienes una casa que agradecer, un trabajo que apreciar, gente en tu vida que te ama y a la que amas.

Mientras más te enfoques en agradecer, más cosas buenas llegarán a tu vida. 

Por eso, escribe todo lo bueno que te pasó en el día antes de irte a dormir, o muy temprano en la mañana, antes de empezar tu día.

Después de un tiempo, empezarás a cambiar tu emoción respecto a las cosas pequeñas, y te darás cuenta de que eres una mujer feliz solo por darte cuenta de que existen.

Organiza tus prioridades

No todo tiene el mismo valor, eso es obvio. Pero a veces, nos confundimos. Le damos más importancia a cosas que no la tienen, y descuidamos aquellas que son realmente importantes.

Por ejemplo, es normal darle más importancia al trabajo con la excusa de que el dinero no alcanza, y empezamos a descuidar la salud y a la familia.

Lo primero es entender que no hay nada más valioso que estar vivo y sano. Asegúrate de comer bien, dormir suficiente y estar en constante movimiento. 

Lo segundo es asegurarte de tener relaciones armoniosas en tu vida, que te hagan crecer y desear convertirte en una mejor versión de ti misma. Si no es así, es momento de dejar ir a personas que no le están haciendo bien a tu vida.

Y finalmente, asegúrate de alimentar algo más que solo el intelecto. No importa en qué creas, pero reserva tiempo para alimentar también el espíritu. 

Todo lo demás, puede quedar en segundo plano. Créeme.

 

Recuerda que la constancia es clave. Por algo son hábitos. Para que realmente notes un cambio importante en tu vida, debes trabajar en ellos todos los días.

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By daliapamela

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