3 lecciones que te harán una mejor madre emprendedora

 

Ayer fuimos a conocer la nieve. Lo más cercano que hay de eso aquí, en una ciudad como México. Así es que nos dirigimos al “Nevado de Toluca”.

Definitivamente no es la época adecuado para llamarlo nevado, porque lo único que nos encontramos de nieve fue una pequeña capa de rocío congelada entre los parches del suelo, donde la hierba no permitía la entrada de los rayos del sol.

Podría decirse que nuestra aventura no cumplió del todo el objetivo. Sin embargo, no estoy para nada desilusionada de esa travesía.

Porque definitivamente me enseñó un par de lecciones que me encantará compartir contigo:

Disfruta las experiencias, por mucho que no fueran lo que esperabas

Solemos crear expectativas de muchas cosas: de nuestra pareja, de nuestros hijos, de cómo va a ser nuestro negocio, etc.

Lo cierto es que, la mayor parte del tiempo, no son lo que esperamos que sean.

Y eso está bien. Porque la realidad, es que la vida no sería divertida si tuviéramos todo bajo control y supiéramos qué va a pasar el día de mañana.

No habría espacio para crecer, para emocionarse, para sorprenderse.

Aunque no siempre tengas imprevistos agradables, aprende a disfrutar la experiencia y obtener un aprendizaje.

Hay que reconectar con nuestros seres queridos de vez en cuando 

Aventuras vas a tener toda la vida. No siempre van a ser con aquellos que te importan. Así es que, si tienes la oportunidad de compartir esos momentos especiales con alguien a quien amas, hazlo.

Siempre habrá nuevos amigos, nueva gente con la cual relacionarse, incluso extraños fascinantes que te enseñen cosas que no olvidarás.

Pero a veces, nos acostumbramos tanto a pasar tiempo con la gente a la que amamos, que ya ni siquiera disfrutamos estar a su alrededor.

Este viaje me ayudó a reconectar con la Pequeña Dama.

No porque no seamos cercanas. Creo que lo somos. Pero a veces la rutina hace que nuestros comportamientos sean mundanos, aburridos y carentes de emoción.

Durante este viaje nos cansamos, reímos, nos sorprendimos, gritamos y hasta lloramos. Todas las emociones se intensificaron de una manera tal que me hizo apreciar y valorar a la persona maravillosa que tengo de hija, y no darla por sentado.

La rutina te hace ciego a lo que realmente importa. Y compartir nuevas aventuras con las personas que importan, te ayudarán a reconectar como no lo hubieras imaginado.

Aprende a despegarte de la computadora y del smartphone de vez en cuando

Estamos conectados todo el tiempo. Ocupadas de hacer la próxima venta. Preocupadas por asegurarnos de tener la estrategia de marketing correcta. Asegurándonos de revisar las estadísticas con regularidad. Programando las entradas a todas las redes sociales del día o de la semana.

Pero no todo es trabajo.

De nada sirve invertir tantas horas en trabajar para tener una buena vida si no la estás viviendo.

Asegúrate de tomarte un tiempo para salir y recordar que estás trabajando por una razón. Y solo puedes tener presente tu razón para trabajar mientras estás viviendo la vida que deseabas.

¿Qué opinas? Si hay más lecciones que te gustaría compartir como madre emprendedora, déjame tu comentario más abajo.

¡Gracias por compartir! 😉

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By daliapamela

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